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En
toda China 7000 osos asiáticos
negros (más conocidos
como "Osos de Luna"
por la marca amarilla
en forma de luna creciente
que llevan en el pecho),
viven en agonía
en pequeñas jaulas
donde casi no pueden moverse.
Sufren terriblemente ya
que tienen un tubo metálico
oxidado implantado permanentemente
en la vesícula
biliar por el que se les
extrae la bilis dos veces
al día. La operación
para insertar estos tubos
se hace de forma cruda
y con falta de higiene
por lo que muchos osos
mueren como resultado
de ello. Los que sobreviven
pasan el resto de sus
vidas sufriendo en pequeñas
jaulas donde no pueden
ni estirar las patas y
donde soportan la dolorosa
extracción de la
bilis.
La Fundación
de Animales de Asia (Animals
Asia Foundation) fue fundada
en 1998 por Jill Robinson
cuando descubrió
en 1993 esta práctica
de la cría de osos
para extraerles la bilis.
Lo que vio le pareció
tan horrible y espantoso
como te lo parece a ti.
"Fila
tras fila de diminutas
jaulas conteniendo osos
vivos como prisioneros;
osos que, luego descubriría,
habían pasado 13
años de su vida
tras los barrotes. Sentí
un suave contacto en mi
hombro y, al volverme,
vi una osa de luna intentando
alcanzarme desde su jaula.
Sin pensarlo, tomé
su zarpa y, mientras miraba
a sus ojos tristes y oscuros,
me hice la promesa de
que algún día
volvería para ponerla
en libertad."
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